“La medicina te salva la vida y la terapia ocupacional te enseña a vivirla.”
La Terapia Ocupacional es una profesión sanitaria que tiene como objetivo favorecer la participación de las personas en aquellas actividades que dan sentido a su vida, promoviendo su autonomía, bienestar y calidad de vida.
Estas actividades, que en Terapia Ocupacional llamamos ocupaciones, forman parte de nuestro día a día: jugar, aprender, cuidarnos, relacionarnos, descansar, disfrutar de nuestro tiempo libre o participar en la comunidad.
Cuando existen dificultades que interfieren en la participación en estas actividades, la Terapia Ocupacional busca comprender qué está dificultando esa participación y qué podemos hacer para facilitarla. Para ello, tenemos en cuenta a la persona, sus capacidades e intereses, las características de la actividad y el entorno en el que se desarrolla.
¿Y qué hace la Terapia Ocupacional en la infancia?
Durante la infancia, las ocupaciones van cambiando a medida que el niño o la niña crece y se desarrolla. Jugar, aprender, explorar, relacionarse con los demás, comer, vestirse, asearse, descansar o participar en las actividades familiares y escolares son algunas de las ocupaciones que forman parte de su día a día.
Cuando un niño encuentra dificultades para participar en alguna de ellas, la Terapia Ocupacional trata de comprender el por qué y buscar, junto a la familia, estrategias que hagan posible una participación más autónoma, satisfactoria y significativa.
Para ello, podemos trabajar sobre diferentes aspectos del desarrollo, siempre en función de las necesidades de cada niño:
- Habilidades motoras: coordinación, equilibrio, planificación motora, motricidad fina y gruesa o uso funcional de las manos.
- Procesamiento e integración sensorial: comprender cómo el niño percibe y responde a los estímulos de su entorno y cómo esto puede influir en su participación, regulación y desempeño cotidiano.
- Habilidades cognitivas: atención, memoria, planificación, organización, resolución de problemas o flexibilidad.
- Autonomía en las actividades de la vida diaria: alimentación, vestido, higiene, sueño y otras rutinas cotidianas.
- Juego y participación: favorecer el juego como una ocupación esencial para el desarrollo, el aprendizaje, el disfrute y la relación con los demás.
- Participación escolar y social: facilitar la participación en el aula, el recreo, las actividades extraescolares y otros contextos significativos.
Una mirada centrada en el niño y su familia
Cada niño/a es único/a y cada familia también. Por eso, en Terapia Ocupacional no existe una única manera de intervenir.
El objetivo no es conseguir que todos los niños hagan las cosas de la misma manera, sino encontrar la manera que mejor funcione para cada uno, favoreciendo su autonomía, participación y bienestar.
Porque cuando un niño puede participar en aquello que es importante para él, no solo desarrolla habilidades: aprende, disfruta, se relaciona, gana confianza y construye su propia historia.

